¿Qué necesita el sitio web de una pyme para convertir?

No alcanza con "estar en internet". Qué elementos hacen que el sitio de una pyme genere consultas de verdad, y cuáles son puro adorno que no mueve la aguja.

Elementos de una página web ordenados hacia un objetivo

Un sitio web convierte cuando, en los primeros segundos, deja claras tres cosas: qué hacés, para quién, y qué tiene que hacer el visitante ahora. El resto (animaciones, secciones largas, un "quiénes somos" de tres párrafos) es secundario. La mayoría de los sitios de pyme no fallan por feos. Fallan porque el que entra no entiende qué se supone que haga después, y se va.

Si tenés un sitio que "quedó lindo" pero no te trae consultas, casi seguro el problema es ese. Esta guía es para detectarlo y arreglarlo.

¿Qué es "convertir" en el sitio de una pyme?

Convertir es que el visitante haga eso que a vos te sirve: escribirte, pedir un presupuesto, agendar una llamada, comprar. Ojo con confundirlo con tener muchas visitas, porque no es lo mismo. Un sitio con poco tráfico pero que convierte bien vale más que uno con miles de visitas que no generan una sola consulta.

Por eso, antes de pensar en colores o tipografías, hay que definir cuál es la acción principal de cada página. Una sola, la más importante. Si no la tenés clara vos, el visitante tampoco la va a tener, y una página sin objetivo claro no convierte por más linda que sea.

¿Qué hace que un sitio genere consultas?

Ordenados por impacto, son cinco cosas. Primero, una propuesta clara arriba de todo: en la primera pantalla, sin scrollear, qué ofrecés y para quién. Si hay que adivinarlo, ya perdiste. Segundo, un botón de acción visible y repetido, que diga exactamente qué pasa al tocarlo, tipo "Agendá una llamada" o "Pedí tu presupuesto", y que aparezca en varios puntos de la página. Tercero, prueba de que sos real: casos, testimonios, logos, o simplemente la cara de quién está detrás, porque la confianza es la mitad de la venta.

Cuarto, velocidad y mobile. Si el sitio tarda en cargar o se ve mal en el celular, perdés al visitante antes de que lea una palabra, y hoy la mayoría entra desde el teléfono. Y quinto, un camino corto al contacto: cuantos menos clics y campos, mejor, porque cada paso de más deja gente en el camino.

¿Y qué es puro adorno?

Después está todo lo que se lleva mucha atención y rara vez cambia algo: animaciones elaboradas, un "sobre nosotros" larguísimo, un carrusel de imágenes en el inicio, secciones enteras que hablan de la empresa en vez de hablarle al cliente. No es que estén mal. El problema es cuando van antes que lo importante, o se comen el presupuesto que debería ir a lo que convierte.

La regla que uso es fácil: cada sección tiene que acercar al visitante a la acción, o ganarse el lugar con un buen motivo. Si no hace ninguna de las dos, sobra.

¿Conviene una plantilla o algo a medida?

Depende de qué tan estándar sea tu negocio. Para la mayoría, una buena base bien ajustada alcanza y sale bastante más barata. Para negocios con un flujo particular (reservas, catálogos complejos, integraciones con otras herramientas) un desarrollo a medida rinde más a mediano plazo. Pero cuidado con enamorarte de la tecnología: lo que decide si el sitio funciona no es si es plantilla o a medida, es si está armado alrededor de esa acción principal. Un sitio a medida sin objetivo claro convierte tan poco como una plantilla sin objetivo claro.

¿Cómo lo encaramos en Automia?

En Automia diseñamos sitios (landings, corporativos y e-commerce) pensados para convertir, no para "quedar lindos y listo". Antes de maquetar una sola pantalla, definimos con vos cuál es la acción principal y armamos todo alrededor de eso.

Arrancamos con el diagnóstico de 30 minutos, gratis y sin compromiso, y proponemos el trabajo con presupuesto cerrado antes de empezar. Sin sorpresas a mitad de camino.

Un ejemplo concreto. Alkimos Engineering, una empresa de arquitectura naval e ingeniería en materiales compuestos, no tenía sitio propio: quien no los conociera de antes no tenía dónde ver qué hacen. Les armamos un sitio bilingüe, en español e inglés, con una imagen a la altura de un trabajo bastante técnico y de nicho. Pero lo que más les cambió el día a día es que lo manejan ellos solos, desde un panel propio: actualizan textos y servicios, cargan proyectos nuevos, publican sus búsquedas laborales y hasta reciben consultas con archivos adjuntos, sin depender de nosotros para cada cambio. Ganaron una imagen profesional acorde a su nivel y un canal de consultas que antes no existía.

Al final, un buen sitio de pyme no es el más vistoso. Es el que en la primera pantalla deja claro qué hacés y qué tiene que hacer el visitante, y le pone ese paso a mano.

¿Tu sitio no te trae consultas? Agendá un diagnóstico gratuito y lo miramos juntos.